viernes, 24 de agosto de 2012

Carta a una desconocida

Querida mujer
La noche es fría
Y las estrellas se han tomado vacaciones.
¡Es una oscuridad tan profunda y penetrante, la que me rodea!
Como profunda es la desesperación de no tenerte a mi lado.
Son en estos momentos y otros
Cuando daría todo lo que tengo por tenerte junto a mí,
Por acurrucarte en mis brazos,
Y  poderte decir: cómo y cuanto te quiero.

Poder derramarme en ti.
Intensamente en ti hasta la eternidad.
Mirarme en tus ojos y contarte tantas cosas…
Decirte por ejemplo:
Que a tu lado el reloj pierde el pulso.
Que en ti desfallecen los términos: Tiempo y calendario.
Simplemente

No me preguntes porqué, ni desde cuando.
Ni tan siquiera lo se,
Ni quiero saber nada.
No se, ni las razones por lo que he llegado a esto.
Ni que me mueve a escribir esta carta.

Me dirijo a ti, porque a pesar de no ser nadie,
Eres todo lo que deseo.
Te he ido forjando en mi mente .A lo que yo concibo como mujer ideal.
Te has ido plasmando en mí, Como la más bella obra de arte.
Lentamente has ido cogiendo forma En el lienzo de mi vida.
No existes. No eres nadie. Pero al mismo tiempo lo eres todo.
Simplemente.

Eres…Esa chiquilla que me sonríe en la cola de correos.
Ó aquella otra, que se ruboriza al mirarme a los ojos
Ó la cajera del “Híper” que tontea con malicia.
Ó esa mujer que en el bar me desnuda…
Con mirada de riesgo alguno.
¿Quién seas? ¡Que mas da!...
Simplemente.

Has ido calando en mí lentamente.
Como lo hace el rocío de la noche.
Posiblemente haya sido la necesidad de creer en ti como mujer.
Y a los valores que fuertemente me aferro.
Para que hayas ido tomando forma y vida dentro de mí ser.


 Ahora.
En estos momentos de soledad absoluta.
Vas trasformando el significado de mi existencia.
Veo tus ojos de infinito observándome en la penumbra.
A veces, intento coger tu mano.
Pero solo eres un ángel de humo y bruma.

Entonces es cuando añoro tu presencia real.
Ese poder decirte: ¡Hola!... ¿Como estas?
¿Qué te parece si hacemos esto lo otro ó aquello de más allá?...
Me gustaría oír tu voz al contestarme
Templada y calida. Como lo es la brisa del verano.
Con ese timbre que no sabría definir.
Porque solo en mi mente existe…

Pudiera ser igual al sonido de las olas del mar.
De los pinos agitados por el viento.
O de los pájaros al despuntar la mañana.
Simplemente.

¿Sabes mujer…?
A veces. ¡Y son tantas!
Cuando la fantasía invade mis sueños,
Y dejo correr el amor
Hacia donde la imaginación me llevo tantas veces.
Es cuando apareces tú.
Serena y reposada.
Con esa seguridad que solo tú me trasmites.
Veo que estoy lleno de miedo…Quisiera huir de ti.
Líbrame de esta frenética locura a la que estoy avocado.
Al sentirme circundado por tus brazos inexistentes,
Y de percibir tu aliento que suavemente abrasa mis labios al rozarlos.

¿Por qué todos esos momentos que llena mi vida de ensueño?…
¿Son tan frágiles como el solo abrir de mis ojos?
¿Por qué todo es tan triste y perenne como mi propio despertar?
¿Es así… Simplemente?

Más triste y perenne es la esperanza que mueve mi corazón.
Que solo vive deseoso de encontrarte Para nunca oírte decir: “Adiós”…
Y es qué, si quererte así es un error.
Prefiero seguir equivocado.
Amando tu halo de inexistencia.
Prefiero continuar en mi afán de buscarte.
 Y mantener la ilusión viva de conocerte
Antes de sucumbir en realidades luctuosas.
O de mantener a mi lado a quien jamás me pertenezca.
Simplemente
                                           Ibiza 1994


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