Escudriño mi horizonte,
Y te veo a ti
Amanecer tardío.
Por donde quiera que vaya,
Te siento en mí,
Cual agradable brisa
O frescor de estío.
Oírte,- es oír…
El susurro de un arroyo
Sorteando su destino.
¡Sabe de donde viene!
Pero ignora a donde va.
Como el agua. Como el viento;
Zarandeando simientes
Para que besen el suelo
Y vuelvan a rebrotar.
Melodía encadenada.
De vida luz y sonido
Un horizonte perdido
Donde intento arribar
Ah!... Si tú supieses amor…
Del reflujo de pesares
De tortuosos lugares.
Que aunque no quise, pisé.
Ó de grávidos glaciales
Que inmensos como desierto,
Afluyen en sedimentos
Que anegan mi corazón.
¿Cómo decirte amor?
Que el matiz: lo hacen colores.
Que no hay fragancia sin flores.
Ni luz sin amanecer.
Hoy ebrio de soledades.
De multitudes inertes
En la sórdida distancia
Quisiera inquieto esperar.
Que tus labios me dijeran,
O tus ojos me indicaran
Donde el vértice se encuentra.
Con el cielo, o con la mar.
Y la bruma de mi alma
llenar con tu eterna sonrisa
Yo, abandonado en tus brazos
Aprendiendo lo que es amar
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